2 de jul. de 2010

Cuerpos Latinos a sufrir en Tokyo!



Cuando varias mujeres me hablaban de las dificultades que tenían para comprarse ropa en Toquio, realmente no creía que era para llevarlo tan a serio, hasta que, me toco a mi...

Para que tengan una idea, en términos generales, la mujer japonesa en muy flaca. Algunos dicen que es porque se cuidan mucho en las comidas, otros que es la contextura física, otros que las porciones de comida son mas pequeños que en nuestros países. En definitiva, supongo que será la combinación de todos esos factores los que hacen que en la calle se vean mujeres alrededor de los 45 kilos (peso el cual, no recuerdo haber tenido en mi vida adulta!)

Es evidente que aquí, ser flaca es considerado un factor de belleza muy apreciado como tantos otros lugares del mundo; no obstante, no vayan a creer que ellas son flacas y con curvas... ya que las japonesas están muy lejos de conocer el concepto de cintura, caderas, lolas, y cola....

Después de leer esto, estarán pensando que soy una envidiosa! Y confieso que solo estoy de algunas ponjas con piel perfecta, 180 de altura y un cuerpo increible, pero en general quedo espanda porque parecen ser muejeres con problemas alimenticios serios. Lo peor del caso, es que con el tiempo la sociedad se acostumbra a aceptar esos parámetros de bellesa como normales.

Viendo tanto cuerpo flaco, empecé a preocuparme por mi figura y ahora hago más gymnacia e intento cuidarme en las comidas a fin de parecerme con la multitud! No obstante, mi cuerpo es diferente y por más que lo quiera japoneisar no consigo. Primero, uso ropas diferentes y como hace tanto calor mis remeras muestran bastante la piel, con lo cual, las ponjas miran horrorizadas pensando en como estoy bronceando mi piel de esa manera! Segundo, mis dimensiones son más grandes y eso lo corroboré cuando fui a comprar ropa...

Entre a la tienda, elegí unos vestidos bien sueltos (cosa de estar segura de que me iban a entrar) y me los probé... Meu Deus!! Con el primero, parecía embarazada de 5 meses!! El vestido salía de mis lolas y bajaba derecho al piso, cuando puse un cinturón, quedo aún peor... ahora tenía unas caderas enormes acompañando el conjunto! Con el segundo, pensé que los botones de la parte superior iban a matar a alguien si por acaso se salían! Y con el tercero, tampoco tuve suerte, ya que no conseguía meter el brazo en la manga que era muy estrecha... Al final, desistí y solo me compré un pantalón dos talles más grandes de lo que normalmente compro...

Suerte que en casa, las curvas son bienvenidas!!

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